domingo, 13 de febrero de 2022

Evangelio de Marcos. Dia 5. (Mc 1,6)

Parece que la ropa y forma de vestir importa. Es carta de presentación en este caso. Lo suficientemente simbólica como para que los que deben entender, entiendan, y de sobra llamativa para que, quien no lo entiende, lo sitúe perfectamente. Ajeno a toda realidad habitual y ordinaria, rompiendo el estilo habitual y, por decirlo fácilmente, la moda de toda época conocida y por conocer. 

Siendo escasa la ropa en la época aquí se subraya tanto su significancia como su insignificancia. A través del desprecio de lo común se muestra el aprecio por el lenguaje del cuerpo y de la ropa. No es ajena esta costumbre a otras tradiciones religiosas o sapienciales en las que, entre otras muchas costumbres, la ropa está en concordancia con el espíritu y proclama una profunda verdad vivida. 

Junto a la ropa, la comida. También signo de una vida provocadora. 

καὶ ἦν ὁ Ἰωάννης ἐνδεδυμένος τρίχας καμήλου καὶ ζώνην δερματίνην περὶ τὴν ὀσφὺν αὐτοῦ 

καὶ ἐσθίων ἀκρίδας καὶ μέλι ἄγριον.

Lo primero, la repetición del nombre. Esta vez con artículo, que enfatiza la originalidad, su ser único. Y quedar, por tanto, señalado.  Dos formas verbales lo caracterizan. El vestir y el comer. Muy físico y poco espiritual, salvo que este hombre tenga tanto interior que no quede ni el cinturón de ropa por hablar de su misión. 

Refleja, como se ha dicho por quienes saben, una vida alejada de todo lo demás, separada. Esta separación, muy judía por otro lado, incita a la pureza. Si es así, se da con el mismo Juan una inversión en la historia, en la que lo puro se habría considerado más bien Jerusalén y el desierto como el reino de lo impuro, de la tentación y de la prueba. El Jordán, a medio camino, es lugar apartado y significativo. Lo suficiente para que se pueda dar en un tiempo de camino razonable para la época y, simultáneamente, se pida un cierto esfuerzo incómodo. 

Según parece, tanto ropa como comida aquí reflejan el Edén. Efectivamente, tal idea no refleja los elementos cristianos, sino precristianos. La intención de Juan es volver a antes del pecado. Por eso la referencia al Génesis. Aunque se discute si es posible tal interpretación o se alude más bien a Zac 13,4. 

La miel, con todo, sabiendo que no era tan dulce como la que tomamos ahora y no hablamos de lo mismo, tiene algo que me hace pensar en un cierto alivio entre tanta dureza. El ímpetu de Juan, que leo como fuerza que no es su propia voluntad sino una misión, se ve aplacada con un bien de la tierra prometida. ¿En qué pensaría este hombre mientras estaba en tal situación? ¿Cómo sería la comunidad que vivía a su lado? Sin duda, Qumram ha alumbrado nuevos horizontes y más preguntas. Pero me quedo, así de primeras, con que esta forma de vida no es cristiana, sino una forma desesperada de preparar un camino al Señor sin saber realmente cuál es su forma de descender. Quizá algunas personas hoy sigan tentadas de vivir de un modo similar por no haber descubierto la gracia en Cristo, la paternidad de Dios y el don del Espíritu Santo. Siendo Juan el más grande de la Primera Alianza, no pertenece al Testamento del Señor Jesús. 



miércoles, 9 de febrero de 2022

Evangelio de Marcos. Día 4. (Mc 1,5)

Lo primero que llama la atención es el paralelo con el versículo anterior, mostrando que la voz de Juan era atendida, considerada y acogida. Con una gran exageración y esperanza se destaca que "todos" realizan la obra de uno solo, con aparente docilidad y coherencia, y que es igualmente efectiva su acción. En este sentido, aunque habría que delimitar bien el significado de este perdón, como luego se hará, en la narración bíblica lo que más destaca y se subraya es la salida: salían de su tierra, incluso de Jerusalén, y salían igualmente del pecado. Es un movimiento de claro abandono que tiene como referencia a Juan y el bautismo en el Jordán. Nadie los saca de allí, sino que son ellos los que salen, los que se mueven. Aunque vayan "hacia él", lo principal sucede "fuera de Juan", todavía en el río Jordán. 

καὶ ἐξεπορεύετο πρὸς αὐτὸν  

πᾶσα ἡ Ἰουδαία χώρα καὶ οἱ Ἱεροσολυμῖται πάντες, 

καὶ ἐβαπτίζοντο ὑπ᾽ αὐτοῦ ἐν τῷ Ἰορδάνῃ ποταμῷ 

ἐξομολογούμενοι τὰς ἁμαρτίας αὐτῶν. 

Los tres verbos son muy interesantes. El primero requiere de la presencia de Juan, como el segundo. El tercero, sin embargo, responde al "anuncio" del versículo anterior, pero es la verdadera salida que efectúa la persona que lo realiza. Se dice en plural, siendo "todos" el sujeto, con un marcado acento comunitario. Me sigue pareciendo llamativo el contraste y la escena, al imaginarla, genera una idea de pueblo en peregrinación similar a como pudiera darse en el Éxodo de entrada en la tierra y en el Exilio de salida. 

Esta confesión (ἐξομολογούμενοι) era pública. No hay que comprenderlo como una conversación privada con Juan, en la que Juan hace de mediador. Es más bien un acto de arrepentimiento personal, que no alcanza de suyo la "conversión", sino que se sitúa en actitud receptiva, de preparación, de disposición. La misma palabra dice que se trata particularmente de entrar en desacuerdo con uno mismo o, mejor dicho, de salir de ese acuerdo, de esa pacífica convivencia con el error y el pecado (ἁμαρτίας), el cual, por cierto, se dice en singular, como no queriendo respetar la diversidad, sometiendo a todos los habitantes de Judea (y Jerusalén, que pertenece a Judea, aunque sea de muchos más que solo los de Judea) a una misma realidad. De hecho, está clara la intención porque, entre otras cosas, la "confesión" es un plural, una voz coral, acogiendo a "todos". 

Anotación. Las 11 veces que aparece "salir" (ἐκπορεύομαι) en este Evangelio no tienen un sentido unívoco. En ocasiones se refieren a la gente, a las palabras y lo que hay en el corazón, y otras literalmente "salir" de un lugar. En el caso del joven rico (Mc 10,22) es una especie de abandono, de "dejar". 

Anotación. La "confesión" (ἐξομολογοῦμαί) solo aparece aquí en todo el Evangelio de Marcos. Mateo la usa en dos momentos: Mt 3,6, que es el paralelo del bautismo, y en Mt 11,25, que se suele leer como "yo te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra" (ἐξομολογοῦμαί σοι, πάτερ, κύριε τοῦ οὐρανοῦ καὶ τῆς γῆς). En el evangelio de Lucas está en el paralelo de "yo te alabo" (Lc 10,21) y en labios de Judas, en el momento mismo del compromiso con los sumos sacerdotes y oficiales para entregar a Jesús a cambio de dinero (Lc 22,6: καὶ ἐξωμολόγησεν, καὶ ἐζήτει εὐκαιρίαν τοῦ παραδοῦναι αὐτὸν ἄτερ ὄχλου αὐτοῖς.)

10 de febrero de 2022



lunes, 7 de febrero de 2022

Evangelio de Marcos. Día 3. (Mc 1,4)

Un simple versículo conectado directamente con la cita de Isaías. Otro nombre propio: Juan, implicando ya su misión. Como en la gran teología bíblica, el perdón se adelanta, el perdón justifica, el perdón prepara, el perdón inaugura. Difícilmente alguien se puede enterar seriamente del significado de todo lo demás si no ha pasado por el perdón. Lo cual, a su vez, describe la condición humana en dos vertientes: la necesidad de reconciliación, reparación, resurgimiento; y su capacidad para ser reconciliado, reparado, resurgido. El énfasis es puesto tal habitualmente en el lado del mal que se olvida mirar al bien, o el lado de la condena, la culpa y lo negativo que se olvida lo verdaderamente extraordinario de la salvación, la paz y la oferta que trae consigo el perdón, que hace nuevas todas las cosas.   

ἐγένετο Ἰωάννης [ὁ] βαπτίζων ἐν τῇ ἐρήμῳ 

καὶ κηρύσσων βάπτισμα μετανοίας εἰς ἄφεσιν ἁμαρτιῶν. 

Surge, acontece, llega, viene. Sucedió no algo, sino alguien: Juan. Juan es en sí mismo un acontecimiento desvelador. Juan, por tanto, sí es un portador. Es interesante, aunque forzado en la interpretación, verlo como "rayo" que cae del cielo. La narración es pobre en detalles y favorece esa incursión tan abrupta, si bien el verbo tiene una lectura temporal continuamente atestiguada y de nexo entre momentos diversos. Pero, insisto, la lectura nos enfrenta de bruces con una realidad inesperada a tenor del inicio poético. 

De Juan se dicen dos cosas, no exentas de contradicción. La primera es que es quien "sumerge" y que está "en el desierto". Realmente sitúa a Juan Bautista en el desierto, sin más. Pero se lee un contraste enorme. Supongo que nadie pensará que "sumerge en el desierto", porque no tendría sentido ver dicha relación entre el agua y la ausencia de la misma. El lugar desértico, ubicado fácilmente por todos los oyentes de las primeras comunidades, dada su afluencia desde el judaísmo, significa lugar de prueba, de tentación y de tensión existencia, de soledad y de encuentro. Sobre esto se ha escrito mucho, pero basta una experiencia personal intensa para leer todas esas referencias de otro modo. Es cierto que ese desierto saca lo que hay, es una experiencia humanamente desveladora. Al igual que, sumergidos en dicho silencio, se atiende de forma especial lo esencial. La alusión al Éxodo y el Exilio es imprescindible. 

Hay quien traduce, de todos modos, del siguiente modo: 

Se presentó Juan bautizando en el desierto y predicando un bautismo de arrepentimiento para perdón de los pecados. 

La segunda cuestión es el anuncio. Palabra y acontecimiento unidos. Palabra y signo. Curiosamente se "predica" (algo fundamental) un gesto, se propone dicha inmersión. El bautismo tiene de cualidad, a diferencia pienso yo de otros muchos signos, en que toca la persona por entero. Era una inmersión en toda regla, un sometimiento de la persona a la fuerza del signo del agua, apelando tanto a su capacidad regenerativa y vital como purificadora e higiénica. Da vida y limpia. Renueva. Es un signo completo. 

Se añade rápidamente, para no confundirlo ni con el bautismo de Jesús, ni con el bautismo cristiano "en Jesús" (en el nombre trinitario), que es de arrepentimiento y conversión para el perdón de los pecados. Se señala claramente la diferencia y distancia en la consideración del papel de Juan respecto de Jesús y las primeras comunidades. Juan es, y conviene aclararlo, un acontecimiento que prepara lo inmediato, el cumplimiento de una promesa que es promesa a su vez de algo más. Por lo que se cita la inmediatez. 

El papel del perdón es esencialmente religioso, aunque se pueda considerar ética, jurídica o socialmente. Si el bautismo es total, el perdón igualmente. Afecta a la persona entera, prepara íntegramente. 

Choca que la buena noticia se encuentre tan rápidamente con el pecado y la conversión. O quizá no tanto, y solo sea una repugnancia propia de nuestro tiempo, fruto del olvido de nuestra condición y situación o vocación más alta que la mera mediocridad en la que se vive instalado. Juan no predica "el pecado" y "la acusación", para la que se vale cualquier persona casi consigo misma, sino la posibilidad del arrepentimiento y el perdón, es decir, la posibilidad de una novedad que el pecado, dicho sea de paso, tiende a negar encerrando la persona en sí. El arrepentimiento abre y dilata la condición humana, la profundiza y reclama de ella una imagen y acción dignas de su altura, que en el caso de la religión está íntimamente en diálogo con Dios. 

Diré, para terminar, que suena a que el "cambio de mentalidad" (conversión) prepara la recepción del "perdón de los pecados" (salvación). Igual que el precursor, el arrepentimiento solo es el preludio, el anuncio de algo mayor. 

El pecado se señala con toda su fuerza. No es un mal, sin más. Es un error que implica la libertad y la acción humana, un fracaso en su vida, en su historia, en su elección, en sí mismo y sus relaciones. 



domingo, 6 de febrero de 2022

Evangelio de Marcos. Día 2. (Mc 1,2-3)

Tiene razón un buen amigo, de quien aprendo mucho, que me recomienda que deje de escribir y que me ponga a estudiar y a vivir. Y que esto debería ser más para hablar que para escribirse. Y hacerlo en comunidad. Lo único que puedo responder es que, de momento, lo pensaré en serio. Lo que estoy haciendo es estudiar precisamente. Doy por supuesto que es, en parte, vivir de un modo concreto. Y vivo convencido de que se vive como se piensa, siendo este pensar algo más racional que puro entendimiento. Muchas personas viven esclavas de un pensar que es mero entender desconectada la persona de la vida y de la realidad. No es mi caso, ni mi intención. En lo que respecta al diálogo, siempre, siempre lo he alabado y necesitado. Un tiempo tan individualista como el nuestro pone muchas trabas para ello. En parte porque, al volverse cada uno sobre sí mismo, su mundo queda reducido a inmediateces tan pobres que el otro dice nada en ellas. En parte también porque la sociedad impone unas exigencias que no siempre es fácil frenar para dejar espacio a otras formas, más allá de las preocupaciones con las que se ahogan toda semilla posible del Reino. Una meditación que los cristianos hemos hecho a medias. Solo como análisis. Profundos análisis sin nada más, sin respuesta. 

En esto, yo sigo. La escena que compone Mc 1,2-8 posee un dinamismo propio de la encarnación. Una palabra dicha proféticamente por Isaías y cumplida en Juan Bautista, en plenitud. Un diálogo, por tanto, con la hondura de la tradición del pueblo de Israel, con la historia entera de la salvación, que se abre a su tiempo definitivo. Rara vez el Nuevo Testamento recoge el nombre exacto del libro en el que se contiene una cita. 

El texto se refiere a Isaías 40. En seguida se dice que es "El libro de la consolación" y muchos se ahorra, como si se tratara de un titular, adentrarse en su lectura o su estudio. Hay más. Indiscutiblemente se establece un diálogo con el exilio y la vuelta del exilio. Se sitúa a Isaías por encima de muchas otras palabras dichas. Llama la atención el descentramiento de la Torah, que evidentemente aparecerá en múltiples ocasiones. Sabemos igualmente que una cita implica una relectura del texto y una referencia al texto mismo, que aquí podría ser no solo Isaías sino toda la Escritura en su conjunto. Conecta así lo que se va a decir con toda esa tradición en una continuidad que es propia del cumplimiento y de la vida. Lo anunciado y lo cumplido, se podría decir. Y cumplimiento significa que aparece vivido, no solo dicho. Por eso lo que antes señalaba como "encarnación". 

Juan Bautista es un personaje controvertido. Gozne o bisagra y precursor, según se mire. Los ricos análisis históricos y culturales ofrecen detalles interesantes sobre su figura en relación con Jesús, en cuanto a proximidades y divergencias. En esto sigo las enseñanzas de mis maestros y poco más puedo decir. Respecto a que sea el cumplimiento de la profecía, en la profecía misma se habla más allá de sí misma. Lo cual es realmente bello e interesante. Es una voz que no habla de sí, que aparece en la historia para referirse a otro. 

La cita es la siguiente: 

Καθὼς γέγραπται ἐν τῷ Ἠσαΐᾳ τῷ προφήτῃ·  

ἰδοὺ ἀποστέλλω τὸν ἄγγελόν μου πρὸ προσώπου σου, 

ὃς κατασκευάσει τὴν ὁδόν σου·  

φωνὴ βοῶντος ἐν τῇ ἐρήμῳ· 

ἑτοιμάσατε τὴν ὁδὸν κυρίου, 

εὐθείας ποιεῖτε τὰς τρίβους αὐτοῦ, 

Se trata de un enviado en forma de mensajero cuya función es ir delante con una misión concreta a través de la predicación, con una palabra que provoca una transformación. Por un lado, aunque aparece el mensajero no aparece, salvo por referencia, el "enviador". Por otro lado, el ir delante contrastará fuertemente, a mi entender, con el seguimiento de Cristo. Dibuja así un punto concreto en la historia que concentra y abre todo lo demás. El verbo "apostello" supongo que a los de lengua materna griega les traería rápidas referencias, porque es una figura que se extendió desde el origen mismo como algo carismático y más que carismático, que nace del mismo Cristo. Pero además señala que su tarea no es de sí mismo, sino de otro, de Dios mismo. Tomando su acción como una extensión, como un brote de un árbol más grande. 

La comunicación, que tanto preocupa a nuestro tiempo por múltiples razones, es esencial desde la antigüedad. Debemos entender que es más infrecuente de lo que hoy es, con enormes diferencias. Llegarían noticias de vez en cuando. Siempre con cautela, el mensajero debería presentar sus acreditaciones. Aunque también existan rumores y otras formas de extender comentarios y transmitir enseñanzas, la figura del mensajero tenía una dimensión de representatividad que hoy no comprendemos bien, salvo que reflexionemos en ella. El mensajero era parte de, tenía un vínculo con el señor. No actuaba por su cuenta y la misión era salvaguardar el mensaje y, por tanto, servir fielmente a la palabra del señor, cuya voluntad era que llegara a tal o cual comunidad o se extendiera por el imperio entero. Es fácil imaginar el enorme entramado que lo conectaba todo y la entrega que supondría ir transmitiendo el mensaje, no sin riesgos. El mensajero, en cierto modo, es mediador y partícipe. 

El anuncio "delante de ti" significa que "vendrá". Por tanto, que quiere ser recibido, que espera disposición y preparación para la acogida. No supone tanta sorpresa por su llegada como quizá por su presencia misma. E insiste en esto, que podría quedar omitido o menos subrayado. El que se enfatice y explicite afecta, o mejor dicho es, el contenido mismo del mensaje. El mensaje por excelencia es el mensaje de su llegada. De ahí todo lo demás. 

Por eso la "preparación", en forma de anticipación y esperanza. Deben preparar el camino para que sea accesible, para que llegue, para que esté preparado. No en vano, algunas comunidades que viven muy cerradas sobre sí mismas, velaban poco por la apertura. Lo cual es sociológicamente habitual y psicológicamente normal. Sin embargo, esta preparación afecta tanto a la actividad de la comunidad y de la persona como a su salida fuera de sí. Se remarca que es un "camino" a transitar. Palabra que gusta mucho a los primeros cristianos, y a tantas otras realidades sapienciales, proféticas o religiosas para hablar de vida. Se hace presente en la vida, en el transitar, en el modo. Si es camino, será a pie. Y camino también es una conexión, de la que hasta ahora conocemos un punto pero el otro permanece guardado y velado, trascendiendo el relato. Suponemos que todos supondrían de qué se estaba hablando. Más cuando conecta con Isaías, que requiere de un camino de salida del exilio y llegada, en cuanto a regreso. 

Es "voz", pero no "palabra". Bella distinción. Y grita en el desierto. Paraje simbólico, pero muy real, de características propias. Es "voz" en un paraje que permite entender, mejor que ningún otro, la necesidad de preparar el camino. Y que se asemeja, siempre lo diré, al corazón humano en su extensión, aridez y riesgos. Navegar por uno y por otro, como en la Iglesia hoy, es máximo riesgo. Se supone, por tanto, tal entrega y sacrificio, y se menciona implícitamente la dificultad de la tarea y de la llegada. El mensajero, por lo demás, lo ha logrado. Es de suponer que el Señor lo tendrá más fácil. No me entretengo más. Pero el paraíso dista mucho, en cuanto a la creación y la novedad, de lo que aquí se nos presenta. Me parece que la carga simbólica, que no simbolización forzada, permitiría hacer ver, al inicio del evangelio, que el evangelio no crea un mundo feliz al que llegar sino que aparece, como tal, en la historia de la humanidad concreta. 

La última palabra de hoy es "rectificar", o sea, poner bien. "eutheias", así y tal como suena esta voz, qué buena sintonía tiene con el buen dios. Enderezar, rectificar, contra las curvas y las desviaciones, las frustraciones y los fracasos, la pérdida del sentido y del camino. 

6 de febrero de 2022



sábado, 5 de febrero de 2022

Evangelio de Marcos. Día 1. (Mc 1,1)

Las primeras palabras que usa Marcos (la comunidad) para presentar este texto (recordado, vivido, celebrado, aprendido en la existencia) es una especie de título, cuya primera palabra me recuerda a mi amigo y hermano Antonio sj (DEP). En su memoria retomo esta meditación personal dos décadas después de que nos empleásemos juvenilmente en esta misma tarea. Él, que ya está con el Padre, acompañe este tiempo y dedicación.

La lectura individual del Evangelio, su estudio particular, es una ampliación de las posibilidades que todo libro ofrece. Pero vuelvo a insistir en que no es su lugar propio, ni natural, ni original. Y dudo mucho de que, desde este lugar en el que me encuentro, se pueda decir algo mayor que lo que acontece en su proclamación y escucha en la comunidad cristiana. Entiendo, por tanto, que el desarrollo inspirado en forma de recopilación de palabras y hechos de su vida tiene una función didáctica, pero lo fundamental será la convivencia con el Resucitado, con el Señor vivo y revelado, cuyo Espíritu empuja a la filiación con el Padre. 

Ἀρχὴ τοῦ εὐαγγελίου Ἰησοῦ Χριστοῦ [υἱοῦ θεοῦ].

La palabra primera tiene un recorrido enormemente denso. Pone de manifiesto un acontecimiento temporal (ese es el uso que recibe en los otros dos momentos en los que Marcos la usa en el evangelio) en paralelo con la creación. Por tanto, novedad venida de Dios. Que posteriormente, quizá, se pueda estudiar en la amplitud del misterio de la Encarnación. Junto a ella, con su poder, con su capacidad, con su fuerza y energía, la segunda palabra en genitivo alude a algo muy propio en el modo de presentar la comunidad cristiana el mensaje recibido de Dios: buena noticia. Su recorrido, igualmente inmenso y que soy incapaz de rastrear, refiere todo el contenido del mensaje a Jesús, Cristo, Hijo de Dios, Salvador. La selección de palabras, cuidada, exigen ya involucrarse en lo que la comunidad cristiana está viviendo: el mensaje es Jesús, la buena noticia es su vida, que refiere a una forma de humanidad (salvación), a una misión anunciada y ahora cumplida (Cristo) y a una peculiar vivencia y manifestación del misterio de Dios en relación de filiación, por tanto de paternidad de Dios. Lo cual, unido y condensado de semejante modo, anuncia que la incorporación a la novedad de Cristo a través de esta buena noticia (que es el evangelio) será salvífica y definitiva en la historia. "Arché" (nunca he sabido cómo transcribir esta palabra, con todas las opciones que hay) es plenitud y no se inscribe tanto en el tiempo cronológico como el acontecimiento último de la historia de la salvación que ahora se inicia. En Jesús se inicia la salvación y es culmen de la salvación. 

Diría que hay tres relaciones. Por un lado, con la humanidad entera a través del nombre de Jesús. Por otro, con el pueblo de Israel en cuanto Jesús es el Cristo esperado, lo cual será motivo de muchas disputas y cercanías. Por último, en relación con Dios se explica la singularidad de su humanidad y el cumplimiento de la promesa realizada al pueblo, en una forma extraordinariamente original y "contracultural" en su tiempo. Lo estudiaré con más cuidado próximamente, pero el título "Hijo de Dios" no es desconocido en su tiempo, ni por las culturas del momento más potentes. Al contrario, se diría que algunos han usado y conquistado ese título y se han servido de él para someter a pueblos enteros a su gloria y grandeza. De ahí que el "Hijo de Dios" se vaya a manifestar no solo en la mediación del mesianismo, sino en el escándalo del servicio, del sacrificio y de la entrega de la humanidad a la que pertenece como víctima de reconciliación y redención. 

En relación a cómo se ha hecho de este inicio un símbolo en el "pez", usando el nombre como acróstico, hay mucho dicho. Es curioso. Refleja la creatividad de la comunidad cristiana en los orígenes. En un tiempo en el que hablar entre ellos era más comunitario que público. Y que hablar en público era usar la palabra con prudencia y valentía. 

5 de febrero de 2022


Efectivamente, hay un descentramiento. No es tanto el evangelio de Marcos, como decimos hoy, como de Jesús Cristo. El genitivo de posesión o de origen. Probablemente en ambas. A diferencia de cómo lo leemos hoy, que intentamos ver en él muchas veces la mano de un autor humano, el mismo Marcos hace referencia más allá de sí mismo y de su comunidad, para centrar la mirada en el auténtico origen. 

6 de febrero de 2022

viernes, 4 de febrero de 2022

Evangelio de Marcos. Día 0.

Del evangelio se han dicho muchas cosas. Como las han dicho gente que sabe, conviene leerlos a ellos. Lo que yo escriba aquí son solo notas personales, una especie de cuaderno bíblico abierto sin mayor interés, salvo para quien escribe. Sirva en cualquier caso para leer, estudiar, celebrar y vivir cristianamente. 

Pienso que el Evangelio es un texto religioso y, como tal, se dice Palabra de Dios. Igual que hay textos con muchas intenciones, la intención principal que anida en el texto es el deseo de Dios de hacerse presente en la historia humana audiblemente, vivamente. Nada más audible que la vida misma del Hijo. De modo que el Espíritu inspira esta forma, en la que el cristiano y la comunidad cristiana a su vez, va siendo incorporado a la vida misma del Señor Jesús, de Cristo Jesús. Es un recordar para descubrir presente, conviviendo con Él. 

No me entretengo mucho más. Que la lío o me lío en lo que no quiero y no sé. Aunque el asunto es apasionante y tiene fuertes consecuencias en todo. Tal es la fuerza que tiene el Evangelio y, se diga como se diga, ayudar a leerlo es ayudar a vivir cristianamente. De los excesos o de los defectos se derivan enormes conclusiones. Así que, lo digo de antemano, estas páginas ni son, ni pretender ser, nada normativo o similar. Solo mi cuaderno abierto y una invitación. Pero cualquier persona que me pregunte sinceramente qué es el cristianismo encontrará en mi respuesta mi testimonio y, en él, la invitación a escuchar a la Iglesia y a otros hermanos. 

Cuando antes decía que el Evangelio surge, como texto, en la comunidad creyente, quería insinuar algo fundamental. Que la Palabra de Dios se escucha, se celebra, se vive en comunidad, en la Iglesia y con corazón eclesial y humano. Es Dios quien ha elegido ser así a través del Hijo que reunió a los Doce y los envió para anunciar la Buena Noticia. Es así. No nació para ser leído propiamente, sino para ser proclamado y escuchado. Se necesitan siempre, como mínimo, dos personas para esto. "Porque donde dos o más están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."

El evangelio de Marcos tiene una introducción muy especial dicha en una línea. 

Comienzo del evangelio de Jesucristo Hijo de Dios [Salvador].

Cada palabra escrita aquí tiene una gran significación. Lo importante es que se descubrirá lo que significa cada una de ellas a lo largo de su desarrollo. 

Iré poco a poco. Como de costumbre. No me da la vida para más. Pero este va a ser un regalo que se inicia en mi 42 cumpleaños. Iré poco a poco. Tan breve como me sea posible. Tan cuidadosamente como pueda. E, insistiré una vez más, lo suyo es escuchar a los que saben. Y no es mi caso. 

En el lateral, intentaré escribir distintas aportaciones y libros maravillosos que ayudan mucho a comprender mejor el Evangelio y, por tanto, a vivir mejor cristianamente. Por lo que a mí respecta, son una ayuda imprescindible y que siempre agradeceré, aunque no comprenda todo lo que dicen o no llegue a compartirlo plenamente. Me quedo con los que mantienen una actitud religiosa ante la Palabra, incorporando a su vez herramientas y técnicas para una lectura en profundidad. Grandes maestras y maestros cuya luz debería brillar más en la Iglesia, porque tienen un don y un carisma que nos enriquece y une a todos. 



Evangelio de Marcos. Dia 5. (Mc 1,6)

Parece que la ropa y forma de vestir importa. Es carta de presentación en este caso. Lo suficientemente simbólica como para que los que debe...