Del evangelio se han dicho muchas cosas. Como las han dicho gente que sabe, conviene leerlos a ellos. Lo que yo escriba aquí son solo notas personales, una especie de cuaderno bíblico abierto sin mayor interés, salvo para quien escribe. Sirva en cualquier caso para leer, estudiar, celebrar y vivir cristianamente.
Pienso que el Evangelio es un texto religioso y, como tal, se dice Palabra de Dios. Igual que hay textos con muchas intenciones, la intención principal que anida en el texto es el deseo de Dios de hacerse presente en la historia humana audiblemente, vivamente. Nada más audible que la vida misma del Hijo. De modo que el Espíritu inspira esta forma, en la que el cristiano y la comunidad cristiana a su vez, va siendo incorporado a la vida misma del Señor Jesús, de Cristo Jesús. Es un recordar para descubrir presente, conviviendo con Él.
No me entretengo mucho más. Que la lío o me lío en lo que no quiero y no sé. Aunque el asunto es apasionante y tiene fuertes consecuencias en todo. Tal es la fuerza que tiene el Evangelio y, se diga como se diga, ayudar a leerlo es ayudar a vivir cristianamente. De los excesos o de los defectos se derivan enormes conclusiones. Así que, lo digo de antemano, estas páginas ni son, ni pretender ser, nada normativo o similar. Solo mi cuaderno abierto y una invitación. Pero cualquier persona que me pregunte sinceramente qué es el cristianismo encontrará en mi respuesta mi testimonio y, en él, la invitación a escuchar a la Iglesia y a otros hermanos.
Cuando antes decía que el Evangelio surge, como texto, en la comunidad creyente, quería insinuar algo fundamental. Que la Palabra de Dios se escucha, se celebra, se vive en comunidad, en la Iglesia y con corazón eclesial y humano. Es Dios quien ha elegido ser así a través del Hijo que reunió a los Doce y los envió para anunciar la Buena Noticia. Es así. No nació para ser leído propiamente, sino para ser proclamado y escuchado. Se necesitan siempre, como mínimo, dos personas para esto. "Porque donde dos o más están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."
El evangelio de Marcos tiene una introducción muy especial dicha en una línea.
Comienzo del evangelio de Jesucristo Hijo de Dios [Salvador].
Cada palabra escrita aquí tiene una gran significación. Lo importante es que se descubrirá lo que significa cada una de ellas a lo largo de su desarrollo.
Iré poco a poco. Como de costumbre. No me da la vida para más. Pero este va a ser un regalo que se inicia en mi 42 cumpleaños. Iré poco a poco. Tan breve como me sea posible. Tan cuidadosamente como pueda. E, insistiré una vez más, lo suyo es escuchar a los que saben. Y no es mi caso.
En el lateral, intentaré escribir distintas aportaciones y libros maravillosos que ayudan mucho a comprender mejor el Evangelio y, por tanto, a vivir mejor cristianamente. Por lo que a mí respecta, son una ayuda imprescindible y que siempre agradeceré, aunque no comprenda todo lo que dicen o no llegue a compartirlo plenamente. Me quedo con los que mantienen una actitud religiosa ante la Palabra, incorporando a su vez herramientas y técnicas para una lectura en profundidad. Grandes maestras y maestros cuya luz debería brillar más en la Iglesia, porque tienen un don y un carisma que nos enriquece y une a todos.
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