domingo, 16 de enero de 2022

No tienen vino (Jn 2,1-11)

Es el primer signo del Jesús, del Señor que salva. Una humanidad renovada cuando estaba al borde del abismo su alegría. El vino que incendia el corazón, que cultiva la amistad, que mantiene la reunión. "No tienen." Solo una acción puede reconducir el momento, en ese mismo instante. Solo un milagro, solo el cumplimiento de una promesa. María se adelanta, nota y refleja. Son palabras de María. Por qué ella estaba al tanto. Por qué ella y no otra persona. Por qué se le ocurre decírselo a Jesús y qué entiende Jesús en las palabras de su madre. Algo similar a lo que teológicamente se dice del Templo en el evangelio de Lucas, a sus doce años. Algo similar. Jesús tiene que estar en las cosas del Padre. Pero para algo "ha venido al mundo". Esta "hora" ha comenzado y lo ha hecho de forma inesperada para todos. Solo hablan tres personas en todo el diálogo. María, Jesús y el mayordomo, que confirma lo que ha sucedido, sin saber de dónde viene, ni a dónde va. Él es quien se sorprende, él es quien profetiza, quien alaba. "Otros... pero tú..." ¿Con qué cara se quedaría el novio? ¿Así ocurre la salvación en el mundo, sin que se sepa, sosteniendo la alegría, sosteniendo la esperanza, sosteniendo la unión y la celebración? ¿Así se sostiene el mundo, aunque no se vea quién lo sostiene, aunque se sea siquiera consciente del peligro, del riesgo?



Evangelio segun san Juan (2,1-11):

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice:
«No tienen vino».
Jesús le dice:
«Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora».
Su madre dice a los sirvientes:
«Haced lo que él os diga».
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dice:
«Llenad las tinajas de agua».
Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les dice:
«Sacad ahora y llevadlo al mayordomo».
Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dice:
«Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».
Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

Evangelio de Marcos. Dia 5. (Mc 1,6)

Parece que la ropa y forma de vestir importa. Es carta de presentación en este caso. Lo suficientemente simbólica como para que los que debe...